El servicio de peluquería básica del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos atiende el corte y el arreglo del cabello de las personas ingresadas, sin que tengan que salir del complejo. Figura en la cartera como servicio de soporte, junto a la cocina, la ropería o la farmacia, y su alcance es el que indica su nombre: la atención básica y periódica que necesita cualquier persona.
En un centro donde la estancia se mide en años, el aseo y la imagen personal forman parte del plan de cuidados. Las normas del centro establecen que los residentes con autonomía se duchen a diario y se cambien de ropa con regularidad, y que quienes no pueden hacerlo por sí mismos reciban la ayuda necesaria. El corte de pelo se integra en esa misma rutina.
Eso no significa uniformidad. Los derechos recogidos en la guía del centro reconocen que cada persona puede usar la ropa y la vestimenta que desee, siempre que sea apropiada y respetuosa con los demás y se cumplan las pautas de higiene. El mismo criterio se aplica al pelo: dentro de lo que permita la situación de cada residente, la decisión sobre su aspecto sigue siendo suya.
Prestar este servicio dentro del centro tiene una ventaja práctica. Para una parte de los residentes, salir a una peluquería del municipio supondría organizar un desplazamiento y entrar en un espacio desconocido, y no siempre es viable. Aquí el corte se hace en un entorno familiar, con el tiempo que haga falta y, cuando es necesario, con el acompañamiento del personal de la unidad.
La peluquería se suma a otros servicios de cuidado personal que el centro presta en sus propias instalaciones, como la podología, pensados para que la atención cotidiana no dependa de un desplazamiento fuera del complejo.