El servicio de podología se ocupa de la exploración, el cuidado y el tratamiento del pie de las personas ingresadas. Comprende el corte y tratamiento de uñas, las durezas y callosidades, las deformidades estructurales y la valoración del estado de la piel.
La población atendida en el centro presenta circunstancias que convierten esta atención en una necesidad asistencial y no en un cuidado accesorio. Una parte importante de los residentes son personas mayores del área de psicogeriatría, con movilidad y flexibilidad reducidas, que no pueden ocuparse de sus propios pies. Otra parte, en las áreas de discapacidad intelectual y salud mental, puede no identificar una molestia como un problema ni comunicarla de forma espontánea.
En ambos casos, la detección depende de la exploración. Una uña encarnada, una callosidad o una lesión cutánea que evolucionan sin tratamiento pueden derivar en una herida de curación lenta y en una pérdida funcional de la marcha. El objetivo del tratamiento es intervenir antes de que eso ocurra.
En residentes con enfermedades somáticas de base, atendidos en las unidades de cuidados somáticos, esta vigilancia adquiere mayor relevancia clínica, dado que una lesión en el pie puede condicionar el tratamiento y la recuperación.